En la entrada 90 os decía que en alguna otra entrada os explicaría porqué hice tantos modelos diferentes de flores de fieltro. Pues bien, ha llegado la hora.
Como sabéis, soy maestra y por suerte hace ya tres meses y medio entré a trabajar en un cole. No soy tutora de ningún grupo, ni me encargo del área de artes plásticas, pero... ¿cómo evitar participar en la realización de los regalos a mamás y papás?
Enseñé las flores a los niños y niñas de 4º de Primaria e hicieron unos broches fabulosos (están contentísimos porque sus mamás se lo ponen y no sólo el día que se lo regalaron, jajaja). No tengo fotos de los que hicieron para sus madres, pero sí de este que me hicieron a mí a modo de agradecimiento por haberles enseñado y ayudado.
¿A que está chulísimo?
De vez en cuando me lo pongo (aunque yo soy más de hacerlos que de ponérmelos) y se emocionan de verlo. Merece la pena sólo por verles la carita de orgullo y satisfacción por un trabajo bien hecho.
Aysss, ¡esos locos bajitos!
























